Cuando un radioaficionado cierra un QSO con un lacónico «73 de EA7XX» está usando un código que viajó primero por los hilos del telégrafo victoriano, luego por las chispas de las primeras emisoras y finalmente llegó hasta nuestros micrófonos y teclados digitales. Hoy desempolvamos el origen y la historia de esos saludos que nos hacen únicos como comunidad.

🕰️ Todo empezó con los telegrafistas del siglo XIX

Antes de que existiera la radio, los telegrafistas de todo el mundo necesitaban un sistema para comunicarse con rapidez y sin ambigüedades a través de las largas líneas de telégrafo. Teclear palabra por palabra era lento y caro —los mensajes se cobraban por palabra— de modo que los operadores profesionales desarrollaron listas de abreviaturas numéricas para las frases más habituales.

El primer gran intento de estandarizar ese lenguaje lo publicó en 1845 Landell de Moura… pero la lista que realmente cuajó fue la del estadounidense Walter P. Phillips, periodista y experto telegrafista de la Associated Press. En 1879 Phillips publicó su célebre Phillips Code, un sistema numérico en el que cada número representaba una frase completa. Aquella lista era larga, detallada y pronto se adoptó a ambos lados del Atlántico.

Árbol del código Morse
Árbol nemotécnico del código Morse

En aquel código, el número 73 significaba originalmente “My love to you” («Mi amor para ti»). Sí, lo habéis leído bien: un saludo cariñoso entre telegrafistas que, con el tiempo, fue suavizándose hasta quedar como “Best regards” o «Un fuerte abrazo». La calidez del gesto, sin embargo, sobrevivió intacta.

El número 92, por poner otro ejemplo, era “Deliver promptly”; el 4, “Where shall I go ahead?”; el 9, “Priority”. La lista llegó a tener más de cien entradas y los telegrafistas más habilidosos la memorizaban de cabo a rabo.

📻 De los hilos a las ondas: la radio hereda el legado

Cuando Marconi y sus contemporáneos demostraron que era posible transmitir señales Morse sin cables, los primeros operadores de radiotelegrafía eran casi todos ex-telegrafistas. Se llevaron consigo sus hábitos, sus abreviaturas y, muy especialmente, el cariñoso 73. La transición fue tan natural que ni siquiera se percibió como una decisión: simplemente, el código viajó del hilo de cobre a la antena.

{{Information |Description=An amateur radio operator, Yvette Cendes, KB3HTS, at station W8EDU, 2005 |Source=Originally from [http://en.wikipedia.org en.wikipedia]; description page is/was [http://en.wikipedia.org/wiki/Image:HamRadioGirl.jpg here]. Origina
Operadora de radiotelegrafía

En los años 20, cuando la radioafición empezó a organizarse formalmente —con la fundación de la ARRL en Estados Unidos (1914) y sociedades equivalentes en Europa—, el 73 ya era un saludo universal. Las revistas de la época lo incluían en sus despedidas editoriales, los QSL impresos lo llevaban estampado y los concursos lo usaban como cierre oficial. Lo que había nacido como jerga profesional de telegrafistas se había convertido en seña de identidad de toda una comunidad.

🔢 El significado exacto del 73 y su evolución

Hoy, el 73 se traduce como “Saludos y hasta pronto” o, más coloquialmente, «Un abrazo». Es el cierre estándar de cualquier QSO en el mundo: en CW se teclea literalmente 73 de EA4XX TU AR SK; en fonia se dice «Setenta y tres»; en los modos digitales como FT8 o JS8Call ocupa su lugar en la secuencia de despedida.

Un apunte gramatical que todo OM y toda YL conoce: el 73 es ya en sí mismo plural («saludos»), por lo que la expresión «muchos 73» es, estrictamente hablando, un pleonasmo. No obstante, el uso lo ha consagrado y pocos se escandalizan al escucharlo. La lengua, también la de la radio, la hacen quienes la hablan.

💕 El 88: amor, amistad y un guiño a las operadoras

Mientras el 73 es universal, el 88 tiene una historia más íntima. En el código de Phillips, el 88 significaba “Love and kisses” («Amor y besos»). Su uso en telegrafía era informal y se reservaba para mensajes entre personas con relación cercana.

En la radioafición, el 88 se ha mantenido como saludo de afecto especial, habitualmente dirigido a operadoras YL (aunque no exclusivamente). Tiene un matiz más cálido que el 73 y se usa entre amigos, parejas o cuando se quiere expresar un cariño particular. No es raro cerrar un QSO con «73 y 88» cuando el interlocutor es alguien especial.

«El 88 es el 73 con corazón.»
— Dicho popular entre radioaficionados

Algunos historiadores de la radio apuntan a que el 88 también se popularizó en la época dorada de las teletipos y las operadoras de larga distancia, muchas de ellas mujeres, que lo usaban entre sí como señal de solidaridad y afecto en un trabajo exigente y muchas veces solitario.

🤝 El 55: éxitos en los concursos y en la vida

Menos conocido fuera de la comunidad, el 55 es otro saludo con tradición propia. Significa “Best success” o «Mucho éxito», y se emplea especialmente:

  • En concursos — como deseo de buena puntuación al rival.
  • Entre operadores de CB (Banda Ciudadana) — donde el 55 es el saludo de despedida más habitual, paralelo al 73 en la radioafición licenciada.
  • Como complemento del 73 — cerrando con «73 y 55» para desear a la vez buenos saludos y éxito.

La CB adoptó el 55 como seña propia en parte para diferenciarse del mundo de la radioafición, en parte porque el número evocaba visualmente algo equilibrado y memorable. Con los años, muchos OMs que llegaron a la radioafición desde la CB lo trajeron consigo, enriqueciendo el vocabulario del éter.

📡 Los códigos Q: primos hermanos de los numéricos

No podemos hablar de saludos sin mencionar los códigos Q, el otro gran sistema de abreviaturas que convive con los numéricos. Aunque técnicamente no son saludos sino preguntas y respuestas estandarizadas, algunos códigos Q han adquirido con el tiempo un valor casi afectivo:

  • QRZ — «¿Quién me llama?» / en argot: «¡Aquí estoy, llamadme!»
  • QSL — «Confirmo recepción» / la tarjeta QSL, icono de la afición
  • QRT — «Ceso la emisión» / despedida definitiva de la sesión
  • QTH — «Mi ubicación es…» / tan usado que ha pasado al habla coloquial del radioaficionado
  • QRP — «Reduzco potencia» / y todo un movimiento filosófico de la radio con baja potencia

Tarjetas QSL — confirmación de QSO
Tarjetas QSL

Los códigos Q nacieron en 1909 de la mano del marino británico John Gregory Houlton, que los propuso como sistema internacional para los operadores marítimos. En 1912, tras el hundimiento del Titanic, la necesidad de comunicaciones estandarizadas se hizo urgente y los códigos Q fueron adoptados internacionalmente. La radioafición los tomó prestados y los hizo suyos para siempre.

🌍 Otros saludos y expresiones de la comunidad global

La riqueza del vocabulario radioaficionado no se agota en los números. A lo largo de décadas han surgido expresiones que son parte del alma de la afición:

  • CQ — Llamada general a cualquier estación. No es un número, sino una abreviatura de «seek you» (te busco). Cada vez que un OM lanza un CQ está abriendo los brazos al mundo entero.
  • 73 de… — La fórmula completa de despedida: saludos de parte de mi indicativo.
  • GL & DX — «Good luck and DX»: buena suerte y mucho DX. Deseo habitual en la apertura de un pileup.
  • FB — «Fine business»: excelente, estupendo. «¡FB tu señal, OM!»
  • HI HI — Risa en Morse (la H es di-di-di-di, rápida). Equivale a «jeje» o «jaja» en los modos digitales y en CW.
  • YL / XYL — Young Lady (operadora) / Ex-Young Lady (esposa del OM). Un vocabulario que refleja la historia social de la afición y que hoy se usa con cariño y humor.
  • OM — Old Man, el apelativo universal para cualquier radioaficionado, independientemente de su edad.

⚡ La vigencia de estos códigos en la era digital

Podría pensarse que en la era del FT8, el DMR y los repetidores Echolink, estos saludos centenarios habrían quedado obsoletos. Nada más lejos de la realidad. El 73 cierra cada QSO en todos los modos, aparece en cada tarjeta QSL digital, en cada firma de foro y en cada mensaje de WhatsApp entre OMs. Es una de esas pocas cosas que unen a un operador CW de 80 años con un recién licenciado que opera desde el móvil.

En plataformas como QRZ.com, LOTW o ClubLog, los perfiles terminan invariablemente con un 73. En los grupos de Telegram de radioaficionados, el 73 es el «hasta luego» de rigor. En los concursos más serios del calendario DX, como el CQ WW o el IARU HF Championship, los operadores se despiden con un escueto pero cargado «73 TU» tras cada contacto.

El lenguaje de los códigos numéricos sobrevive porque hace algo que ninguna tecnología ha logrado reemplazar: convierte en instantánea y universal la calidez humana. Un «73» dicho por alguien que apenas habla tu idioma, desde el otro lado del planeta, en una banda atestada de señales, transmite exactamente lo mismo que lo transmitía hace 150 años entre dos telegrafistas: te he escuchado, ha sido un placer, cuídate.

📚 Para seguir explorando

  • The Phillips Code (1879) — Reproducción digitalizada en varios archivos de historia de las telecomunicaciones.
  • «73 Magazine» — La legendaria revista de radioafición publicada entre 1960 y 2003, cuyo propio nombre era ya un homenaje al saludo.
  • ARRL Handbook — El capítulo de historia y cultura de la radioafición recoge la evolución de los códigos y abreviaturas.
  • QRZ.com / Foros — Debates interminables (y apasionantes) sobre el uso correcto del 73 y sus variantes.
  • CQ Magazine — Publicación de referencia con artículos históricos sobre la telegrafía y sus códigos.

Nota: Los significados exactos de algunos códigos numéricos varían ligeramente según la fuente consultada, dado que el Phillips Code original tuvo múltiples ediciones y adaptaciones regionales. Las traducciones recogidas en este artículo corresponden a las versiones más citadas en la bibliografía histórica de la radioafición. Si conocéis alguna variante o curiosidad adicional, ¡os esperamos en los comentarios!

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